¿Presidente, yo?

¿Presidente, yo? En 1993 recibí una propuesta para ser candidato y me sorprendí, ocurrió nuevamente en 2011 y me dije: “Tan mal anda la cosa”

El año de 1979 no lo recuerdo por haber tenido 25 años, tampoco por haber ganado 15 partidos con los Orioles de Baltimore ni por haber sido el lanzador que más entradas recorrió en el año (292.1) y juegos completos (18) obtuvo en la Liga Americana. Lo recuerdo por una anécdota con mi compañero Ken Singlenton cuando me dijo: “¡Hey Dennis, vos podés ser el próximo presidente de Nicaragua!”. Acababa de ocurrir la caída de Anastasio Somoza del poder. Singlenton me preguntó: ¿Te atreverías? Solo sonreí ante tal ocurrencia de amigos.  Pero se popularizó cuando Ken se hizo comentarista y desde las transmisiones deportivas me llamaba “el Presidente”.  Otro momento que jamás olvidaré, sucedió cuando lancé el juego perfecto y escuché la narración de Vince Scully: “El Presidente lo hizo, ha lanzado un juego perfecto… el Presidente, el Presidente”.

Recientemente, leí unas declaraciones brindadas que se interpretaron erróneamente como si quisiera entrar al mundo de la política y correr como presidente. Siempre he creído que uno puede ayudar al país más allá de un cargo político. Me gusta ser voz cuando han enmudecido a muchos compatriotas, me complace participar en campañas para recaudar fondos y ayuda humanitaria para mi país, disfruto ser puente entre nicaragüenses y me enorgullece que muchos tomen mi ejemplo como un motor de superación: el de aquel niño salido de la pobreza de Granada convertido en un jugador de Grandes Ligas, o el esposo que batalló con el alcoholismo, por su familia y por el futuro de los suyos y  ahora tiene más de 30 años sin una gota de alcohol.

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La Constitución Política de Nicaragua no me permite correr para presidente, no entro en esas posibilidades. Sin embargo, no busco un reto así, sino trabajar de acuerdo a mis facultades para que Nicaragua sea un país libre, donde haya democracia, un sistema de justicia justo, una Policía para todos, puestos de trabajos en los cuales se premie a la meritocracia y no a las palancas partidarias, que Nicaragua vuelva a ser segura y no haya presos políticos. Creo que la mayoría de nicaragüenses quieren eso. Y tratan de aportar desde sus trincheras: el maestro con su enseñanza, el músico desde sus canciones, el periodista desde la redacción y así cada uno de los ciudadanos, hacen lo que pueden.

He sido a lo largo de mi vida una persona unificadora. Y si creen que puedo servir como un medio para crear lazos estaría disponible para apoyar al pueblo. Entre tanta discordia existente nunca está de más estrecharse la mano.

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¿Presidente, yo? En 1993 recibí una propuesta para ser candidato y me sorprendí, ocurrió nuevamente en 2011 y me dije: “Tan mal anda la cosa”. No obstante, en la actualidad he seguido de cerca todo lo que sucede en el país y me duele como a todos, pero veo jóvenes capacitados, algunos adultos con experiencia y que no tienen las manos sucias. Hay mucha ilusión y deseo por cambiar el país, solo que se está atravesando por un río revuelto. Habrá que evitar que terminen ganando los pescadores.

Si Singlenton me lo preguntara de nuevo, ahora a mis 66 años, siempre chirizo y con canas, mi respuesta no cambiaría.

Deportes Dennis Martínez archivo

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