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La desaparición desde hace siete días de monseñor Juan Abelardo Mata, de 80 años, no terminó con el comunicado que emitió el Ministerio del Interior (Mint), subordinado a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, con el que intentó desviar la atención de la persecución religiosa asegurando que el obispo emérito de la Diócesis de Estelí estaba siendo investigado por «propiedades y vínculos familiares que no coinciden con la condición sacerdotal».
La más reciente embestida dirigida al monseñor Mata no solo evidencia que la persecución ha aumentado sino que confirma el silencio que impone a las voces críticas. El obispo Mata fue sacado por agentes policiales de su casa en Tisma, Masaya, el 29 de junio; previo el religioso había oficiado una misa en Estelí, en la que rezó por la Iglesia perseguida de Nicaragua, lo que habría molestado a la dictadura.
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Defensores de derechos humanos urgen que el régimen Ortega-Murillo presente una prueba de vida del religioso. Gonzalo Carrión, defensor e integrante del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, en declaraciones al Diario aseguró que desde 2018 la represión ha venido en aumento y en algunas ocasiones «pareciera que disminuye, pero no es así, la represión continúa de manera sistemática».
Murillo sin dar explicaciones sobre Mata
La dictadora Rosario Murillo no comentó nada sobre Monseñor Mata en su alocución ante los medios oficialistas este lunes 6 de julio. Sí criticó a «algunos» que «profesan idolatría y se creen y se consideran dioses».
«Todo lo que nos ha hecho vencedores de las formas de muerte que nos han querido aplicar. Por eso decimos, la idolatría fruto de la arrogancia y la vanidad suprema es una cosa, la fe en Dios y en su gran poder, el respeto al gran poder de Dios es otra… La paz es ausencia de ese pecado supremo que es la vanidad. La vanidad dicen que es el pecado favorito del diablo», fustigó Murillo.
La codictadora se ha caracterizado, a lo largo de su trayectoria política, por manipular las creencias religiosas y usar el nombre de Dios con fines políticos, aunque sean evidentes sus mentiras. Murillo es conocida por sus creencias esotéricas y por desatado la represión contra la sociedad en general, pero en específico contra los religiosos que han cuestionado sus abusos de poder y han refugiado en las parroquias a las víctimas de la represión en 2018.
Padre Nils espera que lo del MINT no sea maniobra
El sacerdote nicaragüense Nils Hernández en sus redes sociales agradeció la puesta en libertad del obispo, pero señaló que «esperamos que esto no sea una maniobra para demostrar algo para tapar lo que hay detrás de todo».
La abogada y autora del informe Nicaragua: una Iglesia perseguida, Martha Patricia Molina, refirió en sus redes sociales que la última vez que miró en fotografías al obispo emérito fue el 28 de junio. «La dictadura dice que ya está en su casa, pero nadie ha hablado con él. ¿Tenemos que creer en la dictadura?», apuntó.
Variedad de patrones en la represión
El abogado Gonzalo Carrión, radicado en Costa Rica, sostuvo que en los últimos años la dictadura ha implementado una variedad de patrones represivos que van desde detenciones arbitrarias hasta la desnacionalización o destierro.
«Nosotros hemos documentado historias personales y familiares que te definen la maldad de la dictadura, y aunque uno se pregunta por qué lo hacen, la única explicación es el absoluto poder abusivo», subrayó.

En el caso particular de monseñor Mata, afirmó que «históricamente, aunque ya es retirado, nunca se ha sometido a la estructura criminal del régimen, y aunque estaba bajo perfil, decidió salir y decir algo; no lo perdonaron».
A su criterio sostiene que «parece que hay fechas o meses muy particulares para que la dictadura ejecute sus redadas. La maldad de la dictadura no termina». Es importante mencionar que este mes el régimen celebra el 47 aniversario de la llamada Revolución Sandinista.
Prueba de vida del obispo
Carrión destacó que en los últimos años las detenciones ejecutadas por el orteguismo han estado acompañadas de la falta de información. «Desde la arbitrariedad no comunican el porqué del acto abusivo, han sido determinados casos que le han generado un impacto negativo al régimen y cuando siente presión aborda esos casos», afirmó.
Entre los casos a los que se refiere Carrión figuran está el fallecido Brooklyn Rivera, diputado indígena, y Angélica Chavarría, expareja del fallecido general en retiro Humberto Ortega Saavedra.
«En el caso de Angélica, la presentaron bajo presión para aparentar que la tenían con vida, obligada a decir que estaba bien, después de dos años como desaparecida. Han sido prácticas muy extremas, pasar meses y años sin rendir información a los familiares», mencionó el defensor.
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En relación con el comunicado emitido por el Mint sobre monseñor Mata, indicó que «no ha sido la práctica del régimen y justificar el hecho, pero prácticamente no existe ninguna justificación legal. Es un comunicado que no dice más nada».
Sobre la posibilidad que el obispo Mata sea forzado al exilio, Carrión apunta que «eso está determinado por la dictadura y si ves los antecedentes, son centenares de religiosos que fueron obligados al exilio y también desterrados».

Por su parte la abogada Molina afirmó que «bajo una dictadura todo es posible menos la libertad. Cuando digo todo, me refiero a muerte, exilio o cárcel. La dictadura dice que está en su casa, pero en lo particular yo no creo en los comunicados de la dictadura».
Insistió en que la última vez que miré con vida al obispo fue hace una semana «en una foto que me compartieron mientras celebrara la Eucaristía y me informaron que lo andaban vigilando. Algunas fuentes dicen que está en su casa, pero que no lo han visto ni han hablado con él. Dicen que está en su casa, por el comunicado».
Por lo anterior, ambos apuntan que urgen prueba de vida. «Es un hombre enfermo y no es estilo ni característica de la dictadura tratar bien a los secuestrados», apuntó Molina.