Nicaragua sí me importa

Nicaragua sí me importa y no quiero que mi país sea una cárcel al servicio de unos pocos; Nicaragua sí me importa y me encantaría vivir en un país en paz, pero como dijo el embajador alemán: “No puede haber paz sin libertad”

Cuando alcancé el máximo nivel en Nicaragua, el cual era jugar Primera División y Selección Nacional, me surgió la oportunidad de seguir creciendo y saltar al profesionalismo, firmando con los Orioles de Baltimore. Eran los años 70 y aunque se vivía bajo una dictadura, me resulta increíble pensar que en ese tiempo había más oportunidades que hoy en día. 50 años después hemos involucionado y es justo preguntarse: ¿Cómo permitimos eso? Todos somos culpables que esto sucediera, unos más que otros, pero también en nuestras manos está cambiar el rumbo del país. Recientemente, la Iglesia católica lanzó la campaña “Nicaragua sí me importa” y, como católico, no puedo estar más orgulloso de lo que está haciendo.

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La campaña pretende educar, despertar y animar a la ciudadanía a que podemos reflexionar, cambiar, amar, ser solidarios y escuchar para convertirnos en mejores personas, teniendo eso como consecuencia la construcción de mejores ciudadanos y un mejor país. En mi caso, Nicaragua sí me importa porque quiero que cada persona tenga la oportunidad de desarrollarse, que los jóvenes no sean expulsados de las universidades por pensar diferente ni que tengan que huir a otros países por miedo a ser asesinados; Nicaragua sí me importa y deseo ver las cárceles limpias de presos políticos y llenas de delincuentes; Nicaragua sí me importa y deseo que se haga justicia por tantos atropellos a los nicaragüenses; Nicaragua sí me importa y no quiero que mi país sea una cárcel al servicio de unos pocos; Nicaragua sí me importa y me encantaría vivir en un país en paz, pero como dijo el embajador alemán: “No puede haber paz sin libertad”.

El ejemplo de la Iglesia católica es admirable. Primero los resortes de poder la quieren usar a su antojo, luego al fracasar deciden aplastarla, intimidando a los sacerdotes en varias iglesias, posteriormente sufren atentados contra las imágenes más veneradas y se mantiene el acoso y desprestigio constante, que al final no cala entre los nicaragüenses. Y la respuesta de la Iglesia es: resistamos juntos y contribuyamos a la construcción de mejores ciudadanos. Considero que es un paso importante para evitar la escalada de odio y destrucción originada desde las esferas de poder, que buscan causar un caos y caminar entre cadáveres. Recetaron odio y recibieron amor.

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Desde mi óptica, estamos viviendo los momentos más duros en nuestra fe católica. Aquí la unidad entre nicaragüenses, entre hermanos y sobre todo con Dios será fundamental para ver cómo el sol ilumina una nueva nación. Nicaragua sí me importa y por ello no pretendo callar.

Deportes Dennis Martínez archivo

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